HATHAYOGA TRADICIONAL, MI YOGA FÁCIL

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lunes, 19 de enero de 2015

Tres formas de preparar tus infusiones

El uso de las plantas aromáticas y  medicinales forma parte de la cultura popular y nos acompañan desde siempre tanto para tratar pequeñas dolencias, como para hacer más digestivas y perfumadas nuestras comidas.
Centrándonos en usarlas en infusión, hay diversas opciones de preparación que nos ofrecen pequeñas diferencias de resultado según las plantas que vayamos a utilizar. Todos los métodos tienen como objetivo la extracción de los principios activos de las plantas que son los que dan a las infusiones sus cualidades saludables y organolépticas.
Seguro que ya tienes tu favorito pero te presentamos brevemente los tres métodos para ampliar tus opciones.

 Infusión
Consiste en dejar reposar hojas y flores (partes aéreas) en agua caliente durante unos minutos, y filtrarla. Es el método más adecuado para la preparación del té, si queremos consumirlo caliente, ya que es el que ofrece el mejor resultado de sabor.  Muchos aceites esenciales son más efectivos en caliente que en frío y la sensación de confort digestivo es más acentuada.

Decocción
Se utiliza con las raíces, troncos leñosos, semillas, frutas deshidratadas y en general con las partes duras de las plantas. Se trata de hervir durante unos cinco  minutos y dejar reposar otros diez. Es más típico utilizarlo para tisanas medicinales, donde el sabor no es lo primordial. Por eso en muchas decocciones de productos vegetales de sabor amargo o fuerte, se añaden plantas solo con la función de mejorar el sabor.

 Maceración
Para esta preparación se utiliza el agua a temperatura ambiente y se deja reposar la mezcla elegida durante unas horas. Se puede utilizar con cualquier materia vegetal, dando una extracción más lenta, pero con
ventaja que representa que muchos principios activos amargos, como el tanino, no son solubles en agua fría, por lo que las infusiones quedan siempre cristalinas y suaves, perfectas para los Ice Tea.
Después del método viene la improvisación, que es lo que hace que el mundo de las infusiones sea tan creativo y enriquecedor. Nos encantará conocer tus impresiones y tus trucos personales.

Las bondades de las infusiones son algo que muchos y muchas conocemos desde hace tiempo, y cada vez más personas se apuntan a las delicias de los distintos tés, manzanilla, poleo, hinojo… Además de escoger productos de calidad (sí, merece la pena pagar un poco más) y contar con accesorios adecuados, hay una serie de consejos para sacarles el máximo partido a estos productos.
Antes de empezar a hacer la infusión, os recomiendo que os apuntéis al “truco de la abuela”: hervir agua para calentar la tetera… Y tirarla. El sabor mejorará un cien por cien.
Si el agua no tiene muy buen sabor, es preferible usar agua mineral o filtrada para hacer las infusiones. Y recordad que el agua de la infusión nunca debe llegar a hervir sino quedarse justo a punto de hacerlo, antes del punto de ebullición.
La medida es muy sencilla: una cucharadita por taza y dejar infusionar. El proceso es como sigue: los primeros veinte segundos extraen las propiedades beneficiosas de la planta, y después le llega el turno al sabor. ¡Respeta estos tiempos!

No recalientes las infusiones; se estropean.
 Si has hecho té, es mejor guardarlo en la nevera y beberlo frío. Y para endulzar usa azúcar moreno, más saludable y de mejor sabor. Eso sí, siempre con moderación.
Recuerda que las infusiones deben guardarse en cajas con cierre hermético y opacas, que protejan a los productos de la humedad y la luz. Guárdalas un máximo de seis meses, desechándolas si ves que se han secado o han perdido sabor.


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